Viajando en pareja

Road trip en Queensland

Road trip en Queensland

Os hemos venido contando en los 2 posts anteriores cómo es trabajar en una farm de mangos y en una de paneles solares. Si, como en nuestro caso, vais a tener vacaciones de Navidad durante una de las farms, o simplemente se termina la temporada de un cultivo o un proyecto de construcción al cual estáis participando, en este post os vamos a contar nuestra experiencia en un pequeño road trip que hemos hecho en Queensland, bajando de nuestro pueblo, Ayr, hacia la Gold Coast.

Desde allí cerca, en Brisbane, cogimos un vuelo para pasar la nochevieja en Sydney, pero os hablamos de ello en el siguiente post, ya que merece un capítulo a parte. En nuestra opinión, es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.

La organización del pequeño road trip en Queensland

Este “pequeño” road trip, que llega casi a la frontera con el estado de New South Wales, son “solo” 1300 km, y en nuestro plan fueron seis días de viaje para ir con tranquilidad. Por supuesto que el viaje en esta zona de Queensland se podría hacer durante más días si lo queréis, aun así en nuestro caso fue una escasa semana ya que en la Solar Farm teníamos vacaciones del 21 de Diciembre al 1 de Enero, teníamos reservados unos días también en la capital de New South Wales, y el 2 había que volver al trabajo.

Antes de partir llegó el pequeño drama. No estaríamos hablando de nosotros dos si no pasase algo. ¿Y cuál era el drama? Pues el coche. Teníamos que renovar la “rego”, el permiso de circulación, y cuando fuimos a hacerlo nos dijeron que el propietario anterior tenía una multa sin pagar y que por lo tanto no se podía hacer la renovación sin pagarlo, pero no nos podían decir de cuánto era la multa, así que no podíamos informar al anterior propietario de nada.

Además, no teníamos ningún contacto con la pareja que nos había vendido el coche, podrían estar al otro lado del mundo o a cinco minutos que nos habría dado igual. El coche tenía matrícula de Western Australia, y nosotros vivimos en Queensland, lo cual era otro problema, ya que de repente nos pedían una dirección en WA.

Estuvimos dos días angustiados pensando que tendríamos que viajar sin la rego hasta que encontrásemos una solución mejor. Finalmente, averiguamos que se puede hacer un cambio de matrícula sin problema. Nos personamos el día de la salida del viaje en el ayuntamiento de Ayr y en un par de horas arreglamos los trámites, nos dieron una matrícula nueva e hicimos el pago para seis meses.

Problema solucionado. Podíamos comenzar. ¡En marcha!

De AYR a MACKAY

El primer día no nos pusimos un objetivo muy lejano. Mackay está a menos de 350 km de Ayr, y entre los dos puntos se encuentra Airlie Beach, un destino muy turístico y lleno de backpackers. Es un pequeño pueblo con un par de calles con establecimientos de todo tipo: restaurantes, bares, pubs, centros turísticos, supermercados, hostels… un destino muy requerido tanto por extranjeros como por Australianos debido a la cercanía con la barrera de coral y la amplia oferta turística. Desde escapadas de un día en un barco, a paracaidismo, pasando por viajes organizados en solitario o con otros viajeros.

Además, debido a la posible presencia de cocodrilos y medusas en la playa, tiene grandes piscinas completamente abiertas en su paseo marítimo para que los viajeros puedan pasar el día refrescándose sin ningún percance.

Muy a nuestro pesar, pudimos estar muy poquitas horas en Airlie Beach debido al problema con el coche, pero disfrutamos del atardecer en la playa mientras hacíamos un pequeño picnic.

Esa noche pecamos de novatos y no reservamos ningún camping, nuestra idea era simplemente aparecer en alguno, pagar y montar nuestra tienda. Sin embargo, cuando llegamos a Mackay, estaban todos cerrados y no pudimos acceder a ninguno. Tuvimos que dormir en un hostel del centro, en una habitación con dos camas tan separadas que parecía que íbamos a cambiar de país y un poco cutre. Pero bueno, sobrevivimos y aprendimos la lección.

Consejo: si viajáis sin planes, llamad a dos o tres campings por la mañana para avisar de vuestra llegada, algunos de los camping os dan un código con el que entrar de noche y se puede hacer el pago online o por la mañana.

De MACKAY a GLADSTONE

El segundo día lo dedicamos a conducir. Habíamos intentado encontrar información en guías de viaje y online sobre qué hacer en este trayecto y quedaba muy claro. NADA.

Paramos en Rockhampton a tomar algo, una ciudad famosa por sus filetes de ternera debido a su constante actividad agraria. Es una ciudad bastante común y pequeña, con edificios bajos y poca gente, pero conocida por sus rodeos. Si os interesa, podéis encontrar información de dónde ir a ver uno aquí.

Encontramos un pub muy grande y bonito, The Criterion Hotel, que al parecer es uno de los primeros del país. Fue construido hace más de 150 años (recordemos que esos son muchos años aquí) con la intención de recibir viajeros que llegasen por el río Fitzroy y que pudiesen alojarse en un establecimiento de lujo. Desde entonces, no ha sufrido prácticamente renovaciones, solamente para mejorar sus instalaciones, pero el edificio y su distribución permanece prácticamente igual.

Pudimos ver que es un restaurante muy visitado, ya que tenían prácticamente todas las mesas reservadas para la cena y había una pequeña fiesta con trompetas y faldas escocesas.

Poco más de este día, al llegar a Gladstone nos quedamos en un camping muy bien cuidado a las afueras de la ciudad, donde por fin pudimos utilizar nuestra nueva tienda sin problemas. Cualquier camping en esta zona es bastante barato, con que tenga un trozo de hierba os va a valer para vuestra parada técnica, y coger fuerza para el dia siguiente que va a ser entretenido.

De GLADSTONE a HERVEY BAY

El día 24 de Diciembre decidimos pasar una bonita jornada en la playa, en 1770, un pequeño pueblo en la costa con una playita sin animales peligrosos. Este pueblo se llama así porque está en el cabo que el capitánJames Cook avistó en ese año, el 1770. Sin embargo, no fue hasta mediados de los años 50 del siglo XX que se empezó a construir y a hacer un pequeño destino vacacional. 

Perfecto para ir en barco, ya que las aguas son muy calmadas, para practicar deportes como paddle board o comenzar con clases de surf. También está la zona de Agnes Waters, un pequeño pueblo con un puerto a su medida, están distanciados solamente por unos 3 km, por lo que podeis pasar el día en la playa que más os guste.

La playa le recordó a Marta mucho al caribe, con pequeñas plantas dentro del agua muy clara y la arena coralina. También hubo con el mercadillo semanal en el que se podía encontrar de todo: fruta, ropa, bolsos, jabones, adornos para la casa… la mayoría de ello hecho por los propietarios de granjas de la zona.

Por la noche, para celebrar la navidad, habíamos quedado en Hervey Bay con unos amigos a los que hacía años que no veíamos, La Martola y Simone, quienes vinieron a Australia en 2014 y han encontrado su sitio en Byron Bay. Ellos estaban haciendo el viaje en sentido contrario y qué mejor que pasar la nochebuena acompañados.

Hervey Bay es una localidad muy transitada debido a que justo enfrente se encuentra la Isla Fraser, la isla de arena más grande del mundo, visitada por miles de personas al año. Desde Hervey, salen prácticamente todos los barcos y botes que os llevan, y además, la isla protege a la población de grandes olas debido a su cercanía, las playas son muy tranquilas y llanas, razón por la que es un lugar ideal para ir en familia.

Nosotros decidimos dejar la visita para Fraser Island para otro momento, cuando podamos pasar allí, al menos, un par de noches. Hay agencias de turismo especializadas en este tour, y se puede hacer con un gran grupo, o unos cuantos amigos alquilando un todoterreno, ya que no hay otra manera de recorrer la gran isla de arena. Esta zona, además, es el lugar perfecto para avistar ballenas en la temporada comprendida entre Junio y mediados de Noviembre, entenderéis por qué lo hemos dejado para más adelante.

Volviendo a nuestra pequeña quedada, todos nos alojamos en un pequeño B&B, Torquay Terrace Bed & Breakfast, con habitaciones acogedoras y una pareja que lo lleva realmente encantadora que nos recibió con muchísima ilusión y que se emocionaron casi más que nosotros al saber que llevábamos más de cuatro años sin ver a nuestros amigos y nos reencontraríamos con ellos en su casa.

Después de trabajar tan duro en las semanas anteriores, decidimos que además de coger un buen hotel, también nos iríamos a cenar al mejor restaurante de la zona, por lo que reservamos una mesa en The Wineyard, un precioso restaurante en el paseo marítimo donde cenamos estupendamente.

No faltaron las ostras, las vieiras, pescado del día y vino italiano. Pero sin duda lo mejor fue compartir esa cena tan especial con Marta y Simone. Desde aquí gracias de nuevo por acompañarnos.

DÍA DE NAVIDAD

Qué mejor día para despertarse tranquilamente y desayunar en la habitación, cuando te dan todo lo necesario, desde tostadora hasta una máquina para hacer los huevos. Una vez hicimos el check out, nos fuimos a disfrutar de la playa. ¡Navidad en el mar! Simplemente increíble.

Pero, y tenía que haber un pero, nos dimos cuenta que no había nada abierto en el pueblo. Nada de nada. Ni siquiera el subway o el McDonalds, y eso es mucho decir. El subway siempre está abierto. Todos nosotros habíamos contado con comer algo rápido en un pequeño restaurante, pero todo nuestro gozo se fue al pozo. Nos pusimos a buscar con desesperación y no encontramos más que una pequeña gasolinera donde comprar algunas patatas y unos refrescos.

No nos quedó otra que cocinar con el camping gas lo poco que teníamos entre todos: una pasta con atún y un sofrito con tomates cherry. Pan a la plancha que hicimos en una barbacoa pública con un poco de aguacate y aceite de oliva. Para completar el menú, unas patatas fritas y unos refrescos.

Fue la comida de Navidad más rara de nuestras vidas, la pasta tardó casi 30 minutos en cocinarse y comimos en platos de plástico, pero lo pasamos fenomenal y al final resultó que todo estaba delicioso. Además, podíamos ver el mar desde nuestra mesa de picnic. Una comida para recordar, desde luego. Eso sí, consejo para días de fiesta como este, mejor ir al supermercado un día antes para hacer una barbacoa, es el plan clásico de todos los aussies.

Nos despertamos tranquilamente y desayunamos en la habitación, ya que Nos despedimos de Marta y Simone y ambas parejas pusimos rumbo a nuestro próximo destino, para nosotros fue Noosa Heads.

De HERVEY BAY a NOOSA HEADS

Como salimos bastante tarde de Hervey, nos fuimos directamente a un camping. Por suerte, tenía zonas cubiertas para poner la tienda, porque cayó una tormenta gigantesca, de esas que de vez en cuando hay en esta época, breve pero intensa. Lo que ya no estuvo tan bien fue que donde pusimos la tienda nos dio el sol desde que salió. A las 6 de la mañana había ya 28 grados y dentro de nuestra tienda seguramente 10 grados más. Así que recogimos rápidamente y nos fuimos a Noosa a desayunar.

Noosa Heads es un pequeño pueblo en Sunshine Coast, muy bonito y que podría recordar un poco a Mallorca, con sus apartamentos lujosos y tiendas caras, pero sin el lujo de una ciudad.

Decidimos sentarnos en una bonita terraza con una carta muy apetecible y desayunar como unos reyes. Y esto fue literal, porque pagamos 56 dólares por ello. Estaba todo muy rico, no lo vamos a dudar, pero se nos fue el presupuesto del día en una comida. Nos habría dado igual ir a cualquier otro restaurante, los precios eran más o menos los mismos.

A las 8 de la mañana la gente ya estaba llegando de hacer ejercicio y a las 8 y media las terrazas estaban hasta arriba de veraneantes dispuestos a recuperar las calorías que habían perdido un par de horas antes. En Australia se toman el desayuno muy en serio, y es muy común ir a un buen sitio para la primera comida del día, hay para todos los gustos: sausage roll, french toasts, huevos benedictine, tostadas con aguacate y queso feta, batidos, limonadas, cafés… todo lo que queráis.

No nos entretuvimos mucho en Noosa, apenas unas horas mientras desayunábamos y estábamos en la playa, queríamos llegar a nuestro próximo destino, que a Carlo le hacía especial ilusión.

SURFERS PARADISE

Surfers Paradise es la ciudad donde Carlo vivió en 2010 cuando vino a estudiar inglés, por lo que al llegar rejuveneció y comenzó a enumerar todos los sitios que habían sido importantes durante su estancia. Fuimos a dar una vuelta rápida con el coche y confirmó que todo había cambiado mucho. Nuevos edificios, muchos nuevos restaurantes, un centro comercial en el centro… y por supuesto la playa donde aprendió a hacer surf. En este suburb (posiblemente el más famoso) de Gold Coast pasamos 2 noche en total, quedándonos en un apartamento reservado por Airb’n’b.

Como bien indica su nombre, es una ciudad dedicada principalmente al turismo del surf, con playas largas y blancas, que están separadas por zonas de baño y de surfistas. Si os metéis donde no debéis, un socorrista comenzará a hablaros con un megáfono para que volváis a vuestra zona, aunque no entenderéis prácticamente nada entre el acento y la mala calidad del sonido.

Tuvimos un poco de mala suerte porque por la primera tarde cayó una tormenta y poco pudimos hacer durante el día, más que ir a tomar una cerveza al puerto de Southport. Pero después de estar corriendo todos los días y despertarnos a las 6 de la mañana con el sol en los campings, no pasaba nada por descansar un poco.

En Surfers pudimos quedar con una de las personas que Marta conoció a través del complicado proceso del visado. Otra Marta. Se ve que la cosa va de Martas. Ella llegó a Australia un par de semanas más tarde que nosotros y como tenía la mañana libre, nos fuimos a desayunar (¡qué raro!). Fue genial poder conocerla por fin en persona, con su energía y sus ganas de conocerlo todo.

El regalo de Navidad de Marta, la visita al CURRUMBIN SANCTUARY

Marta recibió por Navidad algo que le hizo muchísima ilusión, una visita al Currumbin Sanctuary y una foto con un Koala, ¡COGIO UN KOALA! Eso sí, fueron 30 segundos. Pones los pies en el sitio correcto, te plantan al koala, miras a la cámara, te hacen la foto, y te quitan al koala. Y ¡hala! Ya está.

También es verdad que era Navidad, vacaciones escolares y verano, todo junto, así que estaba llenísimo de gente y de niños que también querían hacerse la foto. Suponemos que no fuimos en el mejor momento. Aparte del koala que Marta cogió en brazos, había muchísimos más, una zona solo para mamás koalas con sus bebés, ¡algunas tenían dos! Y pudimos estar también con los canguros, darles de comer y acariciarles, y con los cassowaries, una especie de avestruz que es endémica de Australia.

La última parada de este viaje en coche fue Brisbane, donde simplemente pasamos la noche para poder coger un vuelo siguiente a Sydney. En este caso también fue en un Airb’n’b, con la suerte de poder aplicar un código promocional que nos permitió dormir gratis.

Al mediodía ya del 27 de diciembre estábamos volando hacia Sydney para pasar unos días, celebrar nochevieja y así entrar en 2018 con buen pié.

Para ser una semana de road trip y haber pasado de North Queensland a South East Queensland, no estuvo mal. Os aconsejamos pasar por estos pueblos y ciudades que os hemos comentado si tenéis una semana como en nuestro caso. Se pasa por pueblos que viven de caravan parks y trabajadores de temporada, por otros que viven de turismo, u otros de industria cárnica y de repente se llega a la capital del estado. Un mix que no deja indiferente a nadie.

Hasta el próximo post.

Anterior

Trabajar en una Solar Farm en Australia

Siguiente

Visitar Sydney en Nochevieja

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén